Varanasi: última parada antes del nirvana

By aabarra Relatos viajeros No hay comentarios en Varanasi: última parada antes del nirvana

Varanasi no te deja indiferente. En un principio la suciedad de sus calles, los desagradables olores, la pobreza que puebla las calles… en definitiva la cruda realidad que proyecta la ciudad hacen que puedas llegar a detestarlo. Sin embargo, la atmosfera religiosa que se respira en cada rincón es capaz de sucumbirte. Lo que está claro es que nunca olvidaremos esta ciudad a las orillas del río Ganges, la última parada antes del nirvana para todos los hinduistas. La imagen de los peregrinos realizando sus rituales en uno de los ríos más contaminados del mundo se nos quedará grabada para siempre. Para “disfrutar” o más bien entender plenamente lo que ocurre en Varanasi hay que ponerse en la piel de un hinduista.

Porque… ¿quién en su sano juicio bebería si no agua de uno de los ríos más contaminados del planeta? o ¿quién haría la colada o se bañaría en él? o ¿quién recorrería miles de kilómetros para simplemente morir aquí? La respuesta está en el hinduismo, lo cual, desde el punto de vista occidental, me hace reflexionar una vez más en lo que las personas podemos llegar a hacer en nombre de la religión.

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Pero, sinceramente, si creyese plenamente (como lo hacen los hinduistas) que por morir a menos de 60km de Varanasi alcanzaría el nirvana, antes de mi último suspiro posiblemente yo también cogería ese tren a esta última parada. ¿Y vosotros?

Según la religión hindú y en el supuesto de que yo fuese hinduista, si muriese de forma natural en Varanasi podría alcanzar el nirvana, pero si fuese asesinada o atropellada por un coche, perdería el privilegio de poder hacerlo. En el caso de muerte natural, mi familia lavaría, impregnaría de aceites y envolvería en una tela mi cuerpo. Posteriormente, transportarían mi cuerpo inerte por las calles de Varanasi en procesión hasta el ghat Manikarnika, donde hay un crematorio abierto las 24h del día. Posteriormente, comprarían leña para mi incineración y bañarían mi cuerpo en el Ganges por última vez para purificarme. Una vez que la pira estuviese preparada, en este caso, mi padre vestido de blanco y la cabeza y barba rapada iría a por la llama de Shiva previo donativo. Daría 5 vueltas con la llama sobre mi cuerpo, simbolizando los 5 elementos y daría fuego a la pira. A continuación, durante 3h mi cuerpo cubierto con leña excepto los pies ardería hasta convertirme en ceniza. Tal y como marca la costumbre, las mujeres de mi familia tendrían prohibido asistir a la cremación porque consideran que son más propensas a llorar que los hombres y el llanto está mal visto debido a que contamina el ritual religioso. Por último, arrojarían mis cenizas o mejor dicho mi cuerpo calcinado al río y yo al fin alcanzaría el nirvana o la vida eterna sin tener que volver a reencarnarme. Como veis morir en Varanasi es todo un ritual.

*Si el grupo de música Doctor Deseo que tanto me gusta fuese hindú cambiaría la letra de su canción “Morirse en Bilbao” por “Morirse en Varanasi”. 😉 Para los que no conozcáis la canción: ver vídeo ¿A vosotros donde os gustaría descansar al morir?

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